El manejo de la ira
¿Por qué perdemos el control y cómo evitar que destruya nuestra vida?
Recientemente, el mundo del deporte se vio sacudido por la noticia de un pelotero venezolano en México, suspendido indefinidamente tras una violenta explosión de ira en pleno partido. Este incidente, que se suma a antecedentes previos de conducta agresiva, nos obliga a preguntarnos: ¿la ira nace con la persona o se acumula con el tiempo?
Se trata de un fenómeno complejo que incluye componentes neurobiológicos, sociales, psicológicos y morales.
La raíz del problema: ¿Por qué somos tan impacientes?
Contrario a lo que se podría pensar, los problemas graves de ira no siempre provienen de entornos violentos. El Dr. Oropesa señala que, en muchos casos, surgen de hogares sobreprotectores.
- Cuando a un niño se le enseña que todo debe salir como él espera, no desarrolla tolerancia a la frustración.
- Una explosión de ira en un adulto de 40 o 50 años es, en esencia, una «pataleta» o berrinche infantil que busca imponer los deseos propios por encima de los derechos de los demás.
- Actualmente, existe una tendencia a evitar que los niños sientan emociones negativas, generando una gratificación inmediata que les impide aprender a lidiar con la vida real, donde las cosas no siempre salen bien.
La ira como mecanismo de defensa
El especialista aclara que la ira es una emoción primaria y evolutiva diseñada para la adaptación en entornos hostiles. En situaciones de emergencia real, donde la vida propia o la de un ser querido está en riesgo, la ira puede ser adaptativa y salvar vidas.
Sin embargo, el problema surge cuando se establece como una defensa psicológica constante para hacer valer derechos percibidos por encima de los demás en situaciones cotidianas o deportivas. «Las emociones son malas consejeras, y la ira es la peor de todas», advierte el psicólogo.
¿Cómo gestionar la ira de forma saludable?
El Dr. Oropesa es enfático: la ira no se debe reprimir, se debe gestionar. Reprimirla solo genera otros problemas de salud y bienestar. Aquí algunas claves compartidas en la entrevista:
- Las personas con problemas de control de ira rara vez buscan ayuda por sí solas; suelen hacerlo cuando ven el impacto negativo en sus seres amados o enfrentan consecuencias legales o laborales graves.
- Es fundamental aprender a expresar malestares e inconformidades con las palabras adecuadas y en el momento ideal, sin vulnerar los derechos ajenos.
- Los padres deben fomentar que sus hijos expresen su insatisfacción de manera saludable y desarrollen habilidades para comunicarse sin agredir.
Si sientes que el control de tus impulsos se te escapa de las manos, existen programas y especialistas que pueden orientarte. No permitas que un momento de ira destruya años de carrera o tus relaciones más valiosas.
Para más consejos sobre salud mental, puedes seguir al Dr. Luis Alberto Oropesa en sus redes sociales como @LuisOropesavzla.
Recuerda: ¡no tomes decisiones basadas únicamente en tus emociones!
Por: Eva Karina Aguilera

