Durante décadas, los robots industriales estuvieron limitados a tareas muy específicas. Podían soldar una pieza o mover una caja, pero necesitaban trabajar en entornos controlados y previamente programados. La inteligencia artificial está empezando a cambiar esa limitación, ya que los nuevos robots humanoides pueden interpretar instrucciones, reconocer objetos y adaptarse mejor a situaciones que no fueron programadas de forma exacta.

Esto permite que una misma máquina pueda realizar distintas tareas dentro de un mismo espacio. Algunas ya están siendo probadas en entornos reales: Figure ha llevado sus robots a plantas de BMW en Estados Unidos, Agility Robotics utiliza Digit en operaciones logísticas de GXO, Boston Dynamics desarrolla Atlas para aplicaciones industriales junto a Hyundai y Tesla prueba Optimus dentro de sus propias instalaciones.

China también avanza rápidamente en este mercado, con fabricantes que ya ofrecen robots humanoides a precios mucho menores que los modelos experimentales de hace algunos años.

El avance de las manos robóticas

Uno de los principales desafíos técnicos es la manipulación de objetos. Una mano humana puede realizar movimientos muy precisos, mientras que para un robot levantar una caja pesada y luego tomar un objeto frágil exige sistemas mecánicos y sensores mucho más complejos.

Los modelos más recientes están mejorando en este aspecto. Tesla, por ejemplo, desarrolló manos con más grados de movimiento y sistemas similares a tendones, que permiten controlar los dedos desde actuadores ubicados en el antebrazo. Este avance amplía la cantidad de tareas que un robot puede realizar en fábricas y centros logísticos.

Las fábricas serán el primer gran campo de adopción

El despliegue masivo probablemente comenzará en lugares donde el entorno está controlado y las tareas se repiten con frecuencia. Depósitos, fábricas y centros de distribución ofrecen condiciones favorables, con espacios definidos, estaciones de carga y procesos que pueden supervisarse con mayor facilidad.

En los próximos años podrían aparecer más instalaciones preparadas desde el inicio para trabajar con robots humanoides. La adopción doméstica será más lenta porque un robot que trabaja cerca de niños, adultos mayores o mascotas necesita niveles de seguridad mucho mayores.

También debe funcionar durante más horas, manipular objetos muy diferentes y responder correctamente ante situaciones inesperadas. Por eso, los robots domésticos de uso general todavía necesitan varios avances antes de convertirse en productos habituales.

 

 

Todavía existen límites importantes

Las baterías actuales ofrecen una autonomía limitada y la fabricación a gran escala requiere inversiones muy altas. También hace falta una cantidad enorme de datos para enseñar a los robots a desenvolverse en situaciones del mundo físico.

La seguridad será otro punto central. Un accidente grave podría impulsar nuevas regulaciones y retrasar la adopción de estos sistemas, especialmente dentro de los hogares. La destreza también sigue siendo limitada: los robots actuales pueden manipular muchos objetos industriales, pero todavía no alcanzan la precisión de una mano humana.

Una industria que empieza a tomar escala

Distintos analistas sitúan entre finales de esta década y mediados de la próxima el período en el que los robots humanoides podrían comenzar a utilizarse a mayor escala. Las estimaciones varían y dependen de factores como costos, producción, baterías, seguridad y avances en inteligencia artificial.

Los robots humanoides ya dejaron de ser únicamente demostraciones de laboratorio. Algunas empresas los utilizan para realizar tareas concretas y otras están preparando su producción a mayor escala. La próxima década permitirá comprobar hasta dónde puede llegar esta tecnología y qué trabajos pueden automatizarse de forma efectiva.